¿QUIÉN LE DEBE A QUIÉN?

¿QUIÉN LE DEBE A QUIÉN?

Yo me acuerdo cuando empecé en estos rollos me comentaban : “Cuando medites joyas de conocimiento se te presentaran.”  La verdad yo estaba aun muy verde en el concepto de meditar porque a duras penas podía yo mantener la respiración o la visualización de la luz mientras que no perdiera la postura correcta. Siempre estaba yo muy orgullosa si lograba estar en paz y sentir tranquilidad.

Sin embargo el otro día paso algo preciado. Una idea llego de la nada a mi. No sé si es una idea de providencia divina o un momento de genialidad pero entendí en ese momento lo que todos comentaban sobre la relación de meditación con sabiduría.

En este momento de claridad me dí cuenta que todos los seres humanos solemos decir: ¨Dios…¿por qué a mi me paso esto?….¿por qué yo no soy cómo fulano?….¿Por qué, por qué, por qué? Siempre con una sensación de que Dios o el Universo nos debe algo. Los reclamos, las quejas, e incluso hasta maldiciones. Es valido estar enojado y vivir cada una de estas sensaciones terrenales que tenemos. PERO… ¿Quién le debe a Quién?

¿Por qué sentimos que el Universo nos debe algo? En mi manera de pensar (en este momento de claridad) el Universo ya nos regalo lo más divino…NUESTRA VIDA Y NUESTRO CUERPO. Acaso cuando alguien te regala un coche nuevo, precioso, y uno lo usa pero no le da mantenimiento, lo choca y es imprudente con él, uno le reclama a quién no lo regalo???? Claro que no. Cuando lo recibimos estamos super agradecidos y queda en nosotros usarlo correctamente.

Al contrario, nuestras madres nos dirían: “Cuida el regalo que te dio tu tío porque le costo mucho dártelo. Si quieres a tu abuela te vas a asegurar mantener en buen estado ese presente tan bello que te dio” ¿Es correcto? Entonces por que sentimos que se nos DEBE algo mas que una gratitud interminable por el regalo de la vida?

La verdad, siguiendo las leyes normales de ética en cuanto a los regalos, NOSOTROS le debemos al dador nuestro respeto, gratitud, y promesa de cuidarlo a toda costa. Nuestra vida es un coche y NOSOTROS decidimos que hacer con él. Lo podemos usar para viajar, para trabajar, lo podemos chocar, le pondremos la mejor gasolina y cambio de aceite con servicios a su tiempo o lo dejamos en un rincón sin usar y que se pegue el motor. La decisión es nuestra y únicamente nuestra. Independientemente de quién me lo dio. ¡YO soy responsable por mi coche!

Este fue mi gran joya de sabiduría y estoy muy agradecida que me llego porque veo la vida de manera distinta a través de esta realización. Los rencores los substituiré por agradecimiento y las quejas por tomar responsabilidad.

Espero les guste mi pequeña reflexión.

Brilla Vibrando

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